Una bestia en un traje de humano. Gorra y buzo encima; lija, llana o rodillo en mano. El negro que de negro ni los pelos tiene. Juan Carlos es uno de esos pocos honestos de la vieja escuela dando vueltas en este mundo hipócrita. Un ingeniero civil que no pudo ser, buscavida como casi nadie, atrapado por los achaques y la decadencia de sus últimos años de profesión. Vale este botón de muestra, uno de tantos diálogos.
Miércoles, 8.30 de la mañana. Sigo en el séptimo sueño desde el colchón en el piso de living. El búnker de obra agudiza el ingenio hasta para dormir pero ya me estoy despertando. Ruido de llaves en la puerta, se empieza a desvanecer toda posibilidad de fiaca. Otra vez Juan Carlos y su fiel ayudante Benito cortándome el sueño.
‘’Eeeeh, ¿todavía durmiendo?’’ me grita desde la puerta mientras levanto el colchón. Me voy estirando y le contesto que no se preocupe, que ya estaba despierto. Retruca ‘’Pero si tenés una cara de dormido que mata’’ ‘’Dale Benito, ponete la pava que vamos a prepararle un mate al pibe antes que se vaya’’. Ese ritual del mate infaltable. La bestia agarra envión para empezar el día mientras me cuenta sus problemas.
‘’Estos putos de donde compraste el Durlock, pedís 300 tornillos y te chorean 8’’ ‘’No comprés más ahí!!!’’. Le pregunto si compramos en Easy. Me dice ‘’Nooo peor, se la pasan pidiéndome el vuelto para no sé que mongo ‘’ Sorbo rabioso al mate:‘’Mierda le doy monedas con la basura de segunda que venden’’. ‘’Bueno, calmate macho’’, le contesto. ‘’No puedo, estoy hasta las pelotas’’ ‘’Este dolor en las rodillas, tengo pesadez, quiero ver el laburo ya terminado’’ ‘’Mirá que quilombo’’ señala al piso del patio donde descansan todos los cacharros. Me río para no llorar, hace 3 meses que tengo esos cacharros ahí y que tengo la casa, los hábitos, los horarios, todo revuelto. Pero vivir en obra tiene esos contratiempos. Termino el mate que me alcanzó Benito.
El monólogo cambia de tema. Escapa a la realidad y viaja a tiempos mejores, más joven, con más plata, con menos achaques. Llega al punto donde ya no siente el peso de los últimos años ‘’Cuando laburaba en Tenerife, todo era de inoxidable, no esssta porquería’’ se queja de una de las herramientas. ‘’Me acuerdo de una ecuatoriana que había allá, que canto a la mujer’’ ‘’Mirá que yo la quiero a mi señora, pero que mina…’’. Sigue con detalles de Tenerife, un libro abierto. Me habla de las calles, de la gente, de los amigos para los que trabajó allá. Se acuerda de todo: de las buenas y en especial de las malas. Me da mucha pena verlo así a un tipo que debe haber sido un toro de joven, emprendedor, reo y aguerrido. Me empieza a fastidiar el relato porque ya lo escuché varias veces: sé que necesita una oreja pero ya me la deja roja. ‘’No te enojes Daniel (a veces me confunde con mi suegro, ya me acostumbré) yo te voy a hacer el laburo’’. ‘’Aunque si fuera por tu mina (por mi novia), ya me hubiera ido hace rato’’. Agrega, ‘’el mate está re joya, Benito’’.
Cambia de vuelta el monólogo. ‘’Tu novia es buena mina, pero tiene esa bruja de la madre que llena la cabeza’’ ‘’Ojo, es buena gente, pero como te rompen las pelotas’’ Yo asiento, mientras paso el mate a Benito, que no habla pero se ríe con algunas de las frases. Sigue Juan Carlos ‘’Ahora tu suegro, me llamó ayer a las 23.30, yo ya estaba durmiendo’’. ‘’¿No lo mandaste a freír churros?’’ pregunto. ‘’Noooo es de diez el tipo, pero…(pega un sorbo al mate)…es de rompebolas’’ ‘’Además ventajero, no me pueden pedir un laburo a un precio y después pedirme que haga algo mucho más complicado por lo mismo’’. ‘’Recibo mate y devuelvo ‘’Si te lo hace a vos que te conoce de toda la vida…’’ Pienso en que hay que salir a comprar más tornillos y desvío la conversación. Se terminó la sesión de una hora y todavía no hice nada…aparte de escuchar.
Voy a la ferretería y traigo los tornillos. La bestia ya está trabajando, encima de una escalera, lijando: ‘’Te habían pintado mal acá’’ ''¿Pero ves el laburo? ¿Ves el tiempo que lleva cuando se despinta?'' Asiento con la cabeza mientras le muestro lo que compré y amago ir a la pinturería. Me frena: ‘’No te vayas’’ ‘’Sabés que las cosas que te digo no son para ponerte mal’’ ‘’Disculpame si te jodo, pasa que quiero ver las cosas terminadas, soy detallista. No te enojés, eh.’’. Le contesto que ya conozco de la obra, tuve la experiencia de vivir en una a los 7 años durante mes y medio. ‘’Por eso valorás mi laburo’’ ‘’Ves Benito, nada que ver con la suegra este’’. Me quedo y retoma el laburo. Mientras lija, va proyectando ‘’Ahora estas maderas te las aprovecho para zócalos, no gastes al pedo’’ ‘’Si nos hace falta alguna sobra de Durlock, yo te consigo, quedate tranqui’’.
Vuelvo de la pinturería con dos baldes de 4 litros. Ya es muy tarde, menos mal que no queda más pintura por encargar. Vuelvo y la bestia sigue buscando compañía. Soy el hijo que tiene y no le da bolilla. Soy el socio de obra que le facilita las cosas y no le estorba. ‘’¿Ya te vas? ¿No te quedás a comer con nosotros?’’, me dice. ‘’No puedo, me van a matar un día de estos en el laburo’’ le contesto. ‘’Bueno pibe…Ruben, que alegría tenerte por acá’’ ‘’Gracias por todo y disculpame la molestia’’ me va diciendo mientras se pone a barrer con Benito la polvareda de la lija, la amoladora, el fratacho. No se puede no querer a un tipo así, aún con sus rabietas .‘’Que tengas buen día, Juan Carlos’’, le digo cuando el reloj da las 12. Gano la puerta de salida. De fondo escucho un grito ‘’Y vos también Ruben…y quedate tranqui’’.
Darius
De Roma sólo el anagrama
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